Programa de radio: "SERES SIN ROSTRO"

Algunos de los objetivos de este programa son: reforzar y promover el acceso de las minorías, y los grupos más desfavorecidos en los medios de comunicación

Un Primero de mayo marcado por el desempleo. Más Seres Sin Rostro y sin empleo

Posted by SERES SIN ROSTRO en 1 mayo 2008

01.05.2008 –
MANUEL MORALES GARCÍA
HAY 6.069 motivos menos para celebrar en la fiesta del trabajo este año en
Granada: son las 6.069 personas que desean trabajar, que están dispuestas a
ello, que lo han solicitado en el Servicio Andaluz de Empleo, pero que no
tienen trabajo porque nuestro sistema económico y productivo es incapaz de
facilitárselo. 6.069. Puede parecer tan sólo un número; es un número igual
al aforo del Palacio de Deportes de Granada. Quizá, la forma correcta de
pensar en el paro en Granada es visualizar ese pabellón, repleto hasta los
topes, como en los días de máxima hinchada, pero no de aficionados al
baloncesto, sino de hombres y mujeres que el año pasado por estas fechas no
demandaban un puesto de trabajo y ahora sí. Si la cifra vista así nos parece
alta, pensemos que esto es tan sólo el incremento anual del paro; que la
cifra total, sólo en la provincia de Granada, es de casi 50.000 parados (y
sobre todo paradas), comparable a toda la población de Guadix y Baza juntas.

Lo peor del dato es que no se trata del peor dato posible, ya que lo peor
está aún por llegar: durante estos años de crecimiento insostenible basado
en la especulación inmobiliaria, los trabajadores y trabajadoras han estado
recibiendo tan sólo el 54% de la riqueza que producían con su trabajo. Así,
se han generando unos beneficios empresariales récord en España. Pero estos
beneficios, lejos de reinvertirse en creación de empleo y riqueza, han sido
concentrados en el capital especulativo bancario y bursátil, provocando de
nuevo beneficios récord tanto de un sector que tan sólo persigue el aumento
de los tipos de interés, en contra de los intereses del capital productivo y
de los trabajadores. El caso es que, tras un decenio de bonanza, los
granadinos miramos alrededor y no vemos nuevas industrias, ni mejoras
sustanciales en lo agrícola, ni emplazamiento de nuevas tecnologías, ni, en
definitiva, un desarrollo de la capacidad productiva ni del empleo en
nuestra provincia. Por no ver, ni siquiera podemos señalar un gran avance en
materia de equipamientos sociales que hayan mejorado la calidad de vida de
la población, por no hablar de las infraestructuras provinciales. El grueso
de este beneficio, de ese 46% de la riqueza creada por el trabajo
asalariado, se ha convertido pues en lucro privado puro y duro. La
acumulación de riqueza ha provocado que el estudio de BANIF sobre las
grandes fortunas en Andalucía haya tenido que subir el referente de liquidez
disponible, de 150.000 a 300.000 euros, para considerar a un andaluz como
‘acaudalado’. El resultado es que existen 51.000 grandes fortunas en
Andalucía, con un capital medio de 750.000 euros.

Ahora, como decía, se avecina lo peor. Tras la evidencia de no poder seguir
sosteniendo aquel crecimiento insostenible, llega otra, la que demuestra que
este modelo traía crecimiento, pero por ser insostenible no traía
desarrollo. Nadie quiere ya oír hablar de invertir en ladrillos, el petroleo
por las nubes presiona al alza los precios y la banca, oliendo la crisis,
empieza a subir los tipos; el consumo se retrae y las familias que antes se
endeudaban con alegría ahora acuden a refinanciar sus deudas. Mientras, en
las tiendas, se consume poco, lo básico y a primero de mes. Hasta el tráfico
evidencia -lo decía el otro día el estudio sobre la movilidad en Granada
capital realizado por el Ayuntamiento- que los atascos se producen en las
tardes de los primeros días del mes, que son los únicos en los que los
asalariados disponen de liquidez para acudir a las grandes superficies
comerciales. La recesión llama a la puerta y frente a ella nos encontramos
con una única receta gubernamental: la del neoliberalismo más ortodoxo de
unos responsables de la economía que, ya sean del PP o del PSOE, no conciben
otra intervención pública que la del hara-kiri del Estado. En la más pura
línea de la escuela de Chicago, la agenda económica de Zapatero-Solbes
incluye el abaratamiento del despido, la reducción de impuestos a las rentas
y patrimonios más elevados, el fomento de las privatizaciones y la
desregulación de la actividad económica. Lo peor está por venir y se dirá a
los trabajadores y trabajadoras de España que es hora de apretarse el
cinturón para que la economía del país no se estanque. Y esto lo dirán
quienes han sido responsables de tolerar ese modelo irresponsable y esos
beneficios inmorales que han facilitado la coyuntura actual, beneficios que
deberían ser inmorales incluso para nuestros patriotas defensores del
capitalismo, tan proclives a olvidar que la mayoría de las personas que
viven en España lo hacen gracias a su trabajo como asalariados. Este camino
no conduce, por tanto, sino a un empeoramiento de la situación. No hay más
desarrollo que aquel que garantiza el bienestar de las personas y del medio.
Si queremos de verdad desarrollo, tendremos que defender políticas
gubernamentales de inversión pública fuerte, tanto productiva como de
infraestructuras, para revitalizar la economía y devolver a la sociedad lo
que estos años ha dejado de percibir de su esfuerzo colectivo. Por otro
lado, desarrollo es también, y sobre todo, alcanzar unas condiciones
laborales dignas, apostando por la formación de calidad y por contratación
indefinida: sin temporalidad, precariedad o inseguridad. Todo esto sin
perder de vista que el artículo 128 de la constitución española establece
que «toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su
titularidad está subordinada al interés general», mientras el 129 mandara a
los poderes públicos facilitar el acceso de los trabajadores a la propiedad
de los medios de producción. Una parte de la Constitución que no debe estar
en las ediciones que algunos manejan.

Los trabajadores y trabajadoras tenemos poco que celebrar pero mucho que
defender y reivindicar este primero de mayo para que el año que viene en
lugar de llenar otro Palacio de Deportes de parados lo vaciemos. Para que no
se nos pase la factura por algo de lo que la ciudadanía de a pie no es
responsable: el enriquecimiento insolidario que han practicado algunos en la
primavera del ladrillo que se torna ya sofocante estío.

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